El Credo, Mí credo.

Creo en Gustavo Cerati, todopoderoso, creador del cielo y de la música, creo en el rock, hijo de la música y el músico, que fué criticado, modificado y sepultado por el tiempo pero que cada día recusita en el corazón de los hombres. Creo en el amor y en el arte como vías hacia el disfrute de una vida perdurable. Creo en el Romeo de la historia muchas veces leída, en su fábrica de amor con su poesía maravillosa. Creo en la cualidad marítima del ser humano configurada y consagrada en el recuerdo del titanic, hundido de tanto amor. Creo en el poder de la música electrónica que conocí en mi adolescencia. Creo en las monedas de chocolate que atesoro bajo la almohada de mi niñez, a la espera de la adultez para ser devoradas. Creo en los colmillos de gomita que guardo en el refri a la espera de la noche, y así, convertirme en chupasangre. Creo en la fábula de “Tío Conejo y la Tortuga”. Creo en horas de angustia leyendo el crepúsculo y así saber que Bella no muere y se transforma en “Amanecer”. Creo en el barco esbelto, glorioso y distantísimo, que partió hace más de un siglo al encuentro de un tesoro. Creo en el castigo del Rey de los Dioses, Zeus, en la “Ilíada”, en Odiseo que creó todo y en Homero que lo redactó. Creo en el amor de padre e Hijo como en el Rey León. Creo en el gato risueño de Alicia en el País de las Maravillas, que de maravilla me atormenta por las noches. Creo en el caballo de Hércules y en su idiotez. Creo en la amistad como el invento más bello del hombre, creo en los poderes de una persona, creo en la lengua como en la poesía, en el cuerpo como inspiración de belleza y en el alma como en el amor. Creo en el poder de recordar, el “Tengo ganas de recordarte”, recordar lo tuyo que fué mío, que sin saber queriendo lo perdí. Creo en tu respiración en mi oído, creo en tu vanidad, que de por sí odié pero tu desnudez explica el por qué luego la amo. Creo en mi Amo y mi dios, ser perfecto para mí. Creo en mi misma y en lo anterior. Creo en mí puesto sé que alguien me ama.

¿Morir o destruir?

Siguiendo la pista estás

al volver la vista hacia atrás.

Veinte años sitúa cuándo, 

y a mi madre estás buscando.

Saber su nombre es otro cantar,

así que una pista te voy a dar.

Te diré que, cuando la atendiste,

como señorita la conociste.

Y los dias que se sucedieron,

sus labios jamás sonrieron.

Dejaste tus promesas sin cumplir,

y la venganza de su hijo vas a sufrir.

El padre lejos, la madre fallecida:

por eso quiero acabar con tu vida.

Y será mejor que termine esta rima,

o el tiempo se te echará encima.